Liderazgo práctico, se bruto pero decidido
En los negocios de verdad, el dueño que espera a tener todo perfecto y que todos estén de acuerdo, suele llegar tarde. El que gana es el que actúa rápido, aunque no sea el más bonito o profesional.
¿Qué significa ser "bruto pero decidido"?
No se trata de ser grosero, salvage o tonto. Aquí, "bruto" significa ir directo al punto, sin perder tiempo y pensando solo en lograr la meta. Es esa persona que dice las cosas claras, corta las discusiones largas y toma la decisión difícil sin pensar en el "que dirán" o esperar por datos que comprueben si su acción será "buena".
"Decidido" significa elegir un camino aunque no tengas toda la información y pero conociendo las posibles consecuencias (conociendo el territorio y el negocio mejor que nadie). Juntar estas dos cosas da mucha fuerza, algo que las personas muy educadas y "correctas" a veces no logran al afrontar una decision difícil.
¿Por qué funciona esto en un dueño?
- Rapidez antes que perfección: El mercado no premia al que más piensa, sino al que hace las cosas primero y las arregla después. El dueño decide y sigue adelante.
- Decisiones difíciles sin miedo: Despedir a alguien, dejar de vender un producto o subir precios requiere a alguien que no tenga miedo al conflicto ni se quede paralizado por lástima.
- Claridad total: Cuando el jefe es directo, el equipo sabe exactamente qué tiene que hacer. La confusión cuesta más dinero que ser un poco rudo.
- Asume el riesgo: Como es su dinero y su negocio, él paga las consecuencias. Por eso puede permitirse ser tosco: si se equivoca, el problema es suyo, no de un empleado.
"Ser sofisticado sin decidir es solo adorno. Decidir sin filtros es hacer las cosas."
La diferencia entre el dueño y el empleado
Se nos ha dicho que tener esta mentalidad es malo; pero eso es porque lo que está bien en el dueño, puede ser un problema si lo hace un empleado.
- Dueño: Toma decisiones importantes, asume todo el riesgo, marca el camino y puede corregir rápido.
- Empleado: Actúa sin que le hayan dado permiso, crea problemas en el flujo de trabajo, daña relaciones con clientes o proveedores y obliga a otros a limpiar el desastre, etc.
"Aah pero siempre me han dicho que debo tomar iniciativa", Si el empleado necesita tomar iniciativa pero respetando las reglas y procesos. El dueño necesita tener fuerza para decidir, aunque a veces no sea la forma más bonita.
Cómo hacerlo sin que arda troya
- Pon fecha límite a tus decisiones. Si llevas más de dos días dudando, elige una opción y avanza. Querer que todo sea perfecto te frena.
- Habla claro una sola vez. Evita decir "quizás" o dar mensajes suaves que confundan a la gente. Di lo que piensas.
- No confundas ser directo con ser mala persona. Ser claro no significa humillar a nadie. El objetivo es que se entienda, no demostrar que eres mejor.
- Corrige y elogia en público. Si algo afecta a todos, corrígelo frente a todos. Si algo sale bien, reconócelo frente a todos. Esto genera respeto, no miedo.
- Mira los resultados, no las excusas. Fíjate en los números y en lo que realmente pasó. Si algo no funciona, cámbialo aunque duela.
Importante: Ser directo no es lo mismo que ser irresponsable, lo que presentamos es cuando se deben tomar decisiones donde podemos ajustar el rumbo luego.
Un dueño que decide rápido pero sin criterio puede arruinar la empresa tan rápido como uno que no decide nada. La clave es: claridad + buen juicio + hacerse responsable.
Para terminar
Las fechas límite no esperan a que estés listo, a que tengas el proceso perfecto o a que todos estén felices. Preferible es hacer y corregir que quedarse estático.
Por eso, debes buscar ser un dueño que va al grano y toma decisiones difíciles conociendo las responsabilidades y consecuencias con la máxima eficiencia y menor riesgo posible.
Primero hay que sobrevivir y avanzar, la perfección puede venir después.
